Editorial programa 36: La apisonadora germana, el Hamburgo SV.

En Golstalgia estamos de ruta. Si hace un par de semanas viajábamos a la Inglaterra de Don Revie y el Dirty Leeds, la historia que traemos esta semana no dejará a nadie indiferente. Nos trasladamos al principio de los 80. A la Alemania aún dividida. Conoceremos los secretos del fútbol germano: La eficiencia, la seguridad, el poderío físico, la disciplina… y al fin, los resultados. La cacareada fama alemana en el mundo del fútbol, no podía ser diferente con el HSV.
 
No hablamos de un equipo cualquiera. No es casualidad que fuese conocido como La Apisonadora. Un conjunto que hasta el presente, siempre había estado en primera división. Un equipo que hasta mediados los 70 apenas había cosechado éxitos en forma de títulos. Campeón de la difunta Recopa en el 77 y estaría, desde entonces entre los favoritos de la Bundesliga.
 
El Hamburgo de 1983, conquistaría al fin la Copa de Europa, tras dos finales europeas perdidas. El fútbol tenía una deuda con los alemanes, y los alemanes son poco amigos de sus deudores. El rival de aquella hazaña, nada más y nada menos que otro equipo de leyenda. La Juventus de Zoff, Platini, Boniek o Rossi. Contra todo pronóstico, fruto de la insistencia y el látigo germanos, el HSV saldría finalmente campeón. Un equipo también para la leyenda.
 
La historia del camino hacia su tercera final europea no es moco de pavo. Sospechas de sobornos, con la Real Sociedad como víctima. Un duelo con la otra Alemania, frente al Dinamo de Berlín. Los duros Olympiakos y Dinamo de Kiev… Y antes un bicampeonato en la Bundesliga, donde, durante unos años, dominaron a placer.
 
Los héroes de aquel Hamburgo, jugadores magistrales como Magath, Rolf, Von Heesen o Bastrup. Y un mítico austriaco, disciplinado y cuadriculado, dicen que en exceso, Ernst Happel. Con el trabajo, el orden ferreo y la disciplina por bandera, sumado al talento de sus figuras, el técnico rompió la fama de pupas de los germanos.
 
Un conjunto dolido, reconstruido con urgencia para seguir compitiendo y recuperarse del golpe que supone perder dos finales europeas en pocos años. Historia de desencuentros, varapalos, críticas, desconfianzas, disciplina implacable y una victoria contundente y maravillosa.
 
Decisión y contundencia adornan el historial de su entrenador Happel. Y crearía, quizá sin saberlo, un campeón alemán que definiría el fútbol germano para generaciones venideras. Una historia de fútbol, de once contra once, donde no siempre, pero suele ocurrir, gana el trabajo, el esfuerzo, la disciplina y la eficiencia alemanas.

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